El futuro de las Universidades

 Un modelo educativo basado en el desarrollo de competencias se ha venido consolidando como estrategia formativa de corto plazo y  fácil acceso para estudiantes que buscan ingresar con un conocimiento específico y certificado a la vida laboral.

Ante las nuevas necesidades del mercado y de los mismos estudiantes como consecuencias de la experiencia vivida por la forzada virtualización a causa de la última pandemia mundial, las universidades se enfrenta a nuevos retos y oportunidades que requieren de un proceso de transformación digital y pedagógica.

Como en todos los aspectos, el futuro de la educación es incierto, lo que si es seguro es que este debe avanzar hacia un nuevo modelo que responda a las necesidades actuales, las cuales como hace referencia la OIT (Organización Internacional del Trabajo) experimentan una profunda trasformación a causa de la globalización y la evolución tecnológica. 

Esto ha permitido que se creen nuevas oportunidades para los trabajadores y para las empresas generando alteración en los tipos de trabajo, de los cuales algunos desaparecerán y otros serán muy distintos a los que conocemos hoy en día.  

¿Qué aspecto deben tener en cuenta las universidades?

Para dar cumplimiento a la agenda 2030, alrededor del mundo se ha reunido diferentes expertos académicos, así lo hicieron la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) y el Espacio Común de Educación Superior en Línea (ECESELI) quienes llevaron a cabo un encuentro virtual con distintas autoridades para evaluar y analizar sobre los retos institucionales que tendrá que afrontar la educación superior en América Latina y el Caribe.

  • De estos encuentros se pudo concluir que es necesario un modelo educativo centrado en el estudiante donde este pueda tener la opción de decidir que estudiar y escoger que considera útil aprender para su proyecto de vida según sus intereses y según lo que demande el entorno laboral. Para esto sería adecuado un concepto modular que se puede proponer al interior de las universidades u ofrecer en convenio con otras entidades formativas enfocadas al desarrollo de habilidades y competencias laborales. 
  • Los profesionales están buscando en otras instituciones educativas aprender lo que les exige el mercado laboral y que durante su pre grado o postgrado al interior de las universidades no aprendieron. Entender la educación como un aprendizaje durante y para toda la vida dentro de un modelo de educación continua permitirá rediseñar y crear nuevos programas de formación al interior de las universidades.
  • La combinación de modelos de aprendizaje presencial y en línea con alta flexibilidad serán predominantes los cuales les permitirán a los estudiantes aprender donde y cuando lo requieran dentro de una estrategia que fomente la práctica de “aprender a aprender”.
  • Jeff Borden, director académico y vicepresidente de Asuntos Académicos de D2L (plataforma para la gestión del aprendizaje) agrega: “Pero, sobre todo, se requiere de una capacitación muy acertada de los docentes. Se requieren maestros que hagan de la presencialidad un espacio enriquecedor de generación y no solo de transmisión de conocimientos. Y, además, que sean expertos en aprovechar las bondades de la tecnología. La pandemia nos mostró que muchos docentes no tienen idea de cómo lograr esto, y de ahí las quejas constantes de los estudiantes en los confinamientos, así como la caída en los indicadores de calidad”. 
  • Las universidades ya saben y reconocen lo que deben  hacer, ahora es momento de democratizar esta renovación apoyándose de la tecnología y de un modelo educativo centrado en el estudiante.